Cultural y deportiva leonesa

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03 Sep 2013

Capítulo 4 - Renace la Cultural

Escrito por 

RENACE LA CULTURAL

 

Acaba la guerra, que enfrentó a los españoles a lo largo del 36-39 y Domiciano Hernández, Jefe de la Comisaría de Deportes del SEU, soñaba con el resurgir de la Cultural.

“Bueno – no sé si esto tendrá mucho que ver con lo que ustedes piden – el caso es que pusimos en marcha varias actividades deportivas: el fútbol, jockey hierba, boxeo, lucha leonesa… pero lo que creció con más fuerza y pujanza fue el balompié. Con una mezcla de chicos (casi niños) y militares de la plaza, que eran estudiantes, completamos el equipo. Hay que decir, en honor a la verdad, que echamos mano de todo lo que había que muchos de los jugadores tenían poco que ver con el SEU. El equipo tuvo, enseguida, un rival: el conjunto del destacamento de Aviación. Tenían jugadores “importados” como Tabales, ya profesional, del Sevilla. Pese a todo, nosotros (el SEU) conseguimos una leyenda de “invencibles”. Recuerdo a aquellos compañeros del campo de Los Agustinos: Timoteo Morán, Pedro Mata…

 

¿Y jugadores?

“César que fue formado en las filas del SEU. Por su juventud no podía alinear en el Deportivo Triángulo con sus hermanos Calo y Severino. Resulta que yo era tan culturalista que “vestí” al SEU de blanco. Pues bien… además de los ya citados (Aviación y SEU) surgió el Club Deportivo Santa Ana que contaba con un presidente maravilloso (el Sr. Guijo, ya fallecido) que llegó a contar con grandes jugadores, como Isaac y Román. Después llegamos a la fusión o. por mejor decir, a la transformación del SEU en Cultural y Deportiva Leonesa ya que el SEU no podía actuar como federado sino como once de estudiantes. Los primeros encuentros de la Cultural se jugaron con las camisolas del viejo SEU y se empezó a construir un campo que parte se quedó sin vallar. Tengo que decir, en honor a la verdad, que el público respetaba la barrera “invisible” y no se colaba, aún cuando, eso sí, funcionaba un nutrido “balcón de sastre” en lo que se conoce hoy como Polígono de Eras de Renueva.

Corre por ahí el rumor, Domiciano, que se jugaron la taquilla de un partido.

“Sí, hombre, sí. Es cierto. No teníamos dinero, sólo imaginación. Aprovechando que el Santa Ana era un club con gran afición, y, por consiguiente, con taquillas interesantes les propusimos jugar un partido y el ganador se llevaría la taquilla y el derecho a que representara a León. Y de postre el vencedor se enfrentaría a la Ponferradina (que, por cierto, cobró por aquel encuentro quinientas pesetas).

Bueno ¿habrá que recordar que el encuentro SEU – Santa Ana lo ganamos nosotros? Pues sí. Por dos a uno y con gran disgusto de Guijo. Hicimos, además, boletos de socios a diez pesetas y conseguimos “atrapar” a setenta y ochenta aficionados.

Ya se que ahora parece una historia de ciencia-ficción. Creo que no hay precedentes en el fútbol. ¡Jugarse la taquilla a un partido! y, más importante, salir a marcar un gol más que el contrario para conseguir el honor de poder llevar el nombre de la ciudad.

Bien… ya tenemos a la Cultural en marcha. ¿qué pasó después?

“Miren ustedes: yo tenía diecinueve años. Me parecía poco serio ser Presidente rodeado de caballeros venerables con barba y bigote. Además mis deberes estudiantiles me alejaban de León; me hablaron de un caballero al que todos considerábamos ideal para regir los destinos del club: Don Francisco González Valdés (q.e.p.d.) y le fui a hablar. Claro, pesaban los antecedentes. Y es que la “desaparecida” Cultural se había ido a pique llena de deudas y podían insistir con sus justas demandas los acreedores. El caso es que le convencí y se convirtió en el primer Presidente después de la guerra. Yo formé parte de la Junta como vocal.”

 

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¿Jugadores?

“Pues de aquella Cultural inicial recuerdo a dos porteros muy buenos: Orestes Vara (redactor-jefe del periódico “La Voz de Galicia” y director de “Riazor”, semanario deportivo); Pito, del Recreo Industrial; Tabales, del Aviación, que fue luego al Atlético de Madrid; Tajuela, Pepe Valle, Juanito Vila, un extraordinario defensa; Angelín, Hermida, Luis Vega, estupendo médico en Astorga y gran extremo izquierda; David; Siro, un asturiano que venía de Aviación… Era, de verdad, un gran equipo. ¿qué si cobraban…? Pero hombre, si casi pagaban. Al principio todos “amateurs”. Después no. En la Cultural se hicieron profesionales y hubo que hacer los primeros contratos.

¿Os cuento cómo se fue César al Barcelona?

Mirad… al SEU le preparaba Font, medio centro del Barcelona. Estaba en León por circunstancias ajenas al fútbol. Era un caballero y un gran jugador. La afición le llevó al balompié… como a Feliciano del Racing de París que actuaba de medio o Armando que jugaba en el Celta de Vigo o Bracero, célebre interior del Sevilla. Bueno, a lo que iba. Font – que incluso jugó partidos con nosotros – se fijó en César. Avisó al Barcelona y vino un intermediario. Recuerdo que le dijimos que esperase… “hazte en León y te darán, el año que viene, el triple”. Esto no es dinero para ti… La conversación, recuerdo, tuvo lugar en las oficinas del SEU. César, ilusionado, no cedió y marchó… y triunfó.”

Domiciano Hernández estuvo en aquella junta año y medio y luego volvió. Y la última vez con Luis Fernández Rabanal.

“Sí… recuerdo que, en tiempo de los hermanos Rabanal, a los jugadores había que ir ofreciéndoles pequeñas “golosinas” para que no pidieran “grandes platos…”, contentar a esos chicos a los que se les debía mucho dinero, fue tarea difícil e importante.”

También es inolvidable la efemérides de la inauguración del campo contra el Atlético de Bilbao. Se te ponen los pelos de punta pensar que en un lugar donde sólo entraban y generosamente contados, once mil aficionados se pudieran meter cerca de treinta mil…”.

Hay que hablar de los mil y un recuerdos, Domiciano.

“Pues hombre, de todo hubo. Que si un gol tonto. Que si un follón contra el Aviación; que tres días sin hablar con íntimos amigos por culpa del fútbol. Aquella era una etapa inolvidable. Los jugadores, autodidactas en el balón la mayoría de ellos y sin ningún entrenamiento, actuaban llenos de vigor y algunos con clase: ¿recuerdan aquellas escapadas de Gamonal? O a Vega, Isaac, que hoy serían estrellas y millonarios. Sin duda internacionales. Como Jesusín, medio ala que nosotros pusimos de extremo, o Calo que formó parte activa en la “resurrección” culturalista ya que además de darle al balón se tomó la obligación de “fichar” socios.”

En unas cuartillas, hemos entrado en el túnel del tiempo. Hemos buceado en la historia culturalista de la mano de Domiciano Hernández Barcero, el hombre que convirtió al legendario equipo del SEU - ¡que gran conjunto, señores! – en la Cultural y Deportiva Leonesa. Y sin dinero, sin otras armas, que la fuerza de su poderosa juventud, de su entusiasmo. Esta es, también, la historia de unos iluminados que dedicaron tiempo y esfuerzos para resurgiera el fútbol leonés y para conseguir la supervivencia del club representativo de nuestra ciudad: La Cultural y Deportiva Leonesa.

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